Semblanza en memoria del Honorable Dr. Clyde Snow, padre de la Antropología forense

Bajo las energías del 5 Tz´i, El Gran Abuelo Clyde Snow, vio la luz de la madre tierra un día sábado 7 de enero del año 1928, en la localidad de Fort Worth, Estado de Texas, Estados Unidos de Norte América.

Fue un predestinado para servir y llevar consuelo al dolor humano, sus estudios y gran sensibilidad humana lo llevaron poco a poco por ese camino. Estudio la licenciatura en arqueología en la Eastern New México, donde se graduó en 1951. Posteriormente estudió arqueología en la Universidad de Arizona, para luego realizar su posdoctorado en antropología se graduó de Master en Zoología en la Universidad Técnica de Texas, y de Doctor en Antropología en la Universidad de Arizona.

Desde la década de los 60 inclinó su pasión por la investigación forense, con cuyos estudios y práctica contribuyo a esclarecer muchos crímenes, a víctimas de desastres y masacres, incluyendo accidentes aéreos, con lo cual también ayudo al desarrollo de la seguridad de este sistema de transporte. Esfuerzos que culminaron en 1972, año en que fue reconocida como especialidad autónoma la Antropología Forense, por parte de la Asociación Americana de Antropología

El Dr. es toda una leyenda que descifró misterios en su investigación de casos paradigmáticos de asesinos seriales, de personalidades enigmáticas de la antigüedad, de asesinatos famosos, que listan el nombre de famosos como John F. Kennedy, el faraón Tutankamón y el criminal de guerra Nazi Mengele.

Pero su aporte a la dignificación de la dignidad humana y su compromiso con los Derechos Humanos, lo llevó por el mundo en favor de las víctimas por delito de ofensa a la humanidad, dejando una profunda huella y testimonio en Kósovo, Bosnia, Ruanda, Irak, etc.

Creador, maestro y humanista. Un gran científico, de peso y talla sin comparación en las ciencias biológicas y sociales. Así llego a nuestro continente, poniendo la Antropología forense y luego el ADN al servicio de la verdad y la justicia de las miles de víctimas de genocidio y de las dictaduras militares, en Centro América y Sur América.

Como creador, deja un legado de instituciones de antropología Forense:

En 1984 fundó a iniciativa de las Madres de la Plaza de Mayo, el Equipo de Argentino de antropología Forense (EAAF).

En 1986, el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF.

Creó en 1989, el Grupo de Antropología Forense en la República de Chile (desafortunadamente hoy desaparecido).

En 1991, La Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG).

Como maestro dejo formados en la disciplina a generaciones de profesionales, mujeres y hombres, que al día de hoy hacen perdurable e institucionalmente fuerte su legado.

Como humanista no dudo, ponerse nuevamente las botas, trabajar con pico y pala, para buscar bajo tierra, la verdad de las atrocidades del genocidio y con investigación científica independiente, la identificación de las víctimas con ello acreditar la verdad de las familias de personas desaparecidas y asesinadas por las dictaduras militares en Argentina y Chile, El Salvador y Guatemala. Fundamentó con datos exactos los peritajes, sirvió como testigo y tuvo un protagonismo en los juicios y sentencias ya paradigmáticas, que tienen en la cárcel a muchos de los responsables. Dedicó con estrega incomparable los últimos 30 años de su vida a esta gran causa.

El viernes 16 de mayo de 2014, el gran amigo, maestro, guía y benefactor de las familias de las víctimas del genocidio en Guatemala, viajo a otra dimensión a reunificarse con las energías del cosmos, de sus ancestros y los cientos de miles de sus beneficiarios en Norman, Oklahoma, un día 8 B´atz´ en nuestro sagrado calendario maya.

El Ajau permitió la bendición de conocerle personalmente y traerlo a Guatemala

Tuve el honor y la gran dicha de conocer al Dr. Clyde Snow, en ocasión de una invitación recibida por parte de la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, a finales de la década de los 80. Evento al cuál él había sido un invitado distinguido.

Antes de este extraordinario encuentro, sabía de él por ser ya una leyenda y su trabajo al servicio de las víctimas de las dictaduras militares en Argentina y Chile, donde ya había fundado instituciones de Antropología forense y contribuido enormemente a llevar con sus investigaciones a juicio y cárcel a varios militares involucrados.

Hablamos de la importancia de su trabajo, del terrible caso de Guatemala y los cientos de miles de víctimas de genocidio y desaparición forzada en el contexto del Conflicto Armado interno y de la necesidad de iniciar con un proceso similar en Guatemala, el cuál representaba para mí un sueño que desde años antes había estado considerando.

Al Dr. le entusiasmo esta propuesta y al hablar sobre las posibilidades de hacerlo, me comento que eran procesos con muy altos costos, que requerían de financiamientos y patrocinadores fuertes, dado a la tecnología e insumos, como infraestructura que se requería utilizar.

Esto, aunque nos preocupó no nos desanimó. En esa oportunidad se propuso a organizar una recaudación de fondos y cuando se dio la cena de recaudación de fondos me invito a participar en esa misma noche, me comentó que el problema del financiamiento ya estaba resuelto, que había conseguido un patrocinador, que donaría recursos para emprender este proyecto, pero que deseaba mantenerse en el anonimato. Hasta la fecha desconozco el nombre de este donante anónimo, a quién junto al Dr. Clyde Snow, los pueblos indígenas y el pueblo de Guatemala, especialmente las víctimas del genocidio le debemos tanto.

Con estos primeros recursos, fue como se organizó para el año de 1990, el primer viaje y la primera Misión Internacional, a modo de experiencia piloto y para sonsear y sentar las bases para emprender una de antropología forense al servicio de las víctimas y los derechos humanos en Guatemala.

Con el Dr. Clyde Snow y el apoyo de varias organizaciones, dentro de ellas CONAVIGUA, CERJ y el GAM y el apoyo de la Iglesia Católica, de la ODHA específicamente, se practicaron las primeras exhumaciones de prueba con el apoyo de otros expertos internacionales y algunos profesionales guatemaltecos para este año. Para ello, fue muy importante el apoyo mutuo que de manera personal tuvimos con la hermana Rosalina Tuyuc.

Así es como esta experiencia evoluciona primero a constituir en 1992 el Equipo de Antropología Forense de Guatemala (EAFG), que adquiere personería jurídica en 1993 y se constituye en Fundación para el año 1997.

Fue a partir de 1992 que se empieza a realizar otras exhumaciones, que se generalizan y estabilizan en un proceso a partir del año de 1993, de menor a mayor estos eventos se multiplican, con la denuncia de nuevos cementerios clandestinos, primero en decenas, hasta llegar a más de 100 exhumaciones.

Estas exhumaciones se empezaron a constituir en el fundamento científico, que acreditaba tanto el Informe Guatemala: Nunca más, como el Informe de las Naciones Unidas Memoria del Silencio.

Me emociona que los restos del gran abuelo Clyde Snow, sean depositados junto a las víctimas que el tanto enalteció en su memoria y en sus derechos

Me emociona profundamente que el padre de la Antropología Forense y gran abuelo de las familias de las víctimas de delitos de lesa humanidad, yazcan juntos y para eterna memoria junto a los sagrados restos de cientos de nuestras víctimas, así fueron sus deseos, así es la voluntad que cumple su respetable familia y así es el mandato que nos deja a los que fuimos sus discípulos, sus beneficiarios y que nos toca con toda solemnidad obedecer.

Mandato que nos llena de orgullo y fuerza espiritual, para seguir adelante en la búsqueda de la verdad, en la lucha por la justicia y castigo a los perpetradores del holocausto del pueblo maya y del pueblo de Guatemala, para que estas atrocidades NUNCA MÁS MANCHEN DE SANGRE NUESTROS SAGRADA MADRE TIERRA, NUESTRAS SAGRADAS MONTAÑAS Y RIOS.

Este 21 de junio, día Lajuj Q’anil, en la cuenta del tiempo maya, enaltece y se llena de honra y gloria al recibir en el seno de la madre tierra, al padre de la Antropología forense y Gran Abuelo de las víctimas de agravios contra la humanidad en los cuatro puntos cardinales del planeta.

 

Dra. Rigoberta Menchú Tum

Premio Nobel de la Paz 1992

Fundadora y Presidenta Vitalicia de la Fundación Rigoberta Menchú Tum