A 38 años de la Masacre de la Embajada de España, reivindicamos el derecho a la memoria, la verdad y la justicia de los Pueblos Indígenas

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 El 31 de enero de 1980, ocurrió en Guatemala una de las masacres más atroces, como parte de la violencia desmedida y las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidos por el Estado guatemalteco en contra de campesinos indígenas de El Quiché, entre los que se encontraba el Sr. Vicente Menchú Pérez, padre de la Dra. Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992; quienes habían venido a la ciudad capital a denunciar las masacres, los asesinatos selectivos y las desapariciones forzadas cometidas por el ejército en sus comunidades.

El 19 de enero del 2015, el Tribunal “B” de Mayor Riesgo, declaró culpable a Pedro García Arredondo y lo condenó a 70 años de cárcel, como uno de los responsables del asesinato de 37 campesinos, estudiantes y diplomáticos españoles, que murieron en el incendio de la Embajada de España en Guatemala. El juicio duró 35 años, un largo camino que demuestra lo difícil que es el acceso a la justicia pronta y cumplida para los Pueblos Indígenas de este país; pero también permitió dotar nuevos elementos científicos a los procesos judiciales en la persecución de delitos de lesa humanidad, fortaleciendo de esta manera la justicia transicional en nuestro país.

Con la quema de la Embajada de España en Guatemala, el Estado demostró el nivel de crueldad que era capaz de imponer para acallar la voz de las guatemaltecas y guatemaltecos, y reprimir las demandas de justicia que exigían las comunidades indígenas.

A 38 años de esta masacre, los Pueblos Indígenas siguen en pie reivindicando el derecho a la justicia, lamentablemente el Estado continúa reprimiendo y criminalizando esta lucha legítima; casos recientes como los desalojos ocurridos el año pasado en Alta Verapaz y El Estor, reflejan la crueldad y saña con que sigue respondiendo el Estado Guatemalteco, ante las genuinas demandas de los Pueblos Indígenas.

Hoy, honramos la memoria y rendimos homenaje a las 37 víctimas de la Quema de la Embajada de España. Reiteramos que las estructuras de poder criminal que se ensañaron contra los Pueblos Indígenas durante el conflicto armado interno, siguen latentes e impunes. Se han abierto al capital transnacional y han impuesto un sistema de corrupción e impunidad que socava la justicia, valor fundamental para la construcción de la paz y la dignidad humana.

¡Nunca más delitos de lesa humanidad contra los Pueblos Indígenas!

 

Fundación Rigoberta Menchú Tum

Paxil-Kayala’ Kab’lajuj Kej

Guatemala, 31 de enero de 2018.